En esta casa sería difícil entender si la casa mira al cielo o el cielo mira la casa.
El diseño propone una fachada horizontal que se impone ante el paisaje. En ella, comienzan a asomarse las diferentes texturas planteadas y perfectamente combinadas donde el acero, el vidrio y el ladrillo hacen una composición perfecta.
La horizontalidad generan una perspectiva prologada permitiendo la apertura de la mayoría de los espacios, dejando pasar el viento y la vista, y así rendir un homenaje a lo que ocurre afuera.